domingo, 16 de agosto de 2026

RUTA CICLOTURISTA ENTRE BURGOS Y SANTANDER.

Cuatro días en bicicleta entre Burgos y Santander, una ruta cicloturista que une dos vías verdes y atraviesa algunos de los paisajes más espectaculares del norte, el recorrido aprovecha gran parte del trazado del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo, una infraestructura concebida para conectar el Mediterráneo con el Cantábrico que nunca llegó a completarse.
Entre Burgos y Santander existe un itinerario que permite pedalear sobre el legado de una de las grandes obras ferroviarias inacabadas de España, enlazando antiguas plataformas de tren, desfiladeros, pueblos históricos y los paisajes verdes de Cantabria hasta alcanzar el mar, un viaje de 223 kilómetros entre la historia ferroviaria y algunos de los mejores paisajes del norte.
El recorrido aprovecha gran parte del trazado del antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo, buena parte de su plataforma ha sido recuperada como Camino Natural Santander-Mediterráneo en bicicleta, ofreciendo uno de los itinerarios cicloturistas con mayor potencial de España, consiste en recorrer 223 kilómetros durante cuatro jornadas, enlazando esta vía con la Vía Verde del Pas para terminar junto a la bahía de Santander.
La primera etapa une Burgos y Oña a través de unos 61 kilómetros prácticamente llanos, la salida de la capital burgalesa, el antiguo trazado ferroviario atraviesa la llanura cerealista antes de adentrarse en el desfiladero de La Hoz, donde aparecen los primeros túneles y trincheras excavados en la roca, al llegar a La Bureba, una comarca de formas erosionadas que recuerda a los paisajes del oeste americano y donde abundan las iglesias románicas repartidas por pequeños pueblos.
La llegada a Oña marca el inicio de un tramo mucho más montañoso, el antiguo ferrocarril atraviesa el estrecho desfiladero del río Oca mediante túneles y viaductos antes de alcanzar el valle del Nela, terminado este tramo aparecen largas rectas ideales para rodar, mientras se suceden antiguas estaciones ferroviarias, muchas rehabilitadas y otras todavía abandonadas, se termina en Puentedey, uno de los pueblos más singulares de Burgos gracias a su famoso puente natural de roca que sostiene prácticamente todo el casco urbano.
La tercera jornada el mayor reto físico del viaje, abandonaremos definitivamente la antigua línea ferroviaria acercándonos al túnel de La Engaña, una de las obras de ingeniería más impresionantes del siglo XX español, siete km de longitud nunca fue utilizado por el ferrocarril y hoy se esta rehabilitando la parte santanderina para uso disfrute de los numerosos visitantes.
Desde Cidad Dosante comienza la única parte del recorrido que abandona las vías verdes para superar la Cordillera Cantábrica, la subida a los puertos de La Magdalena y La Matanela no presenta rampas extremas, la recompensa llega en el descenso hacia los Valles Pasiegos, donde el paisaje cambia radicalmente entre praderas, bosques y pequeñas aldeas hasta alcanzar Ontaneda.
La última etapa discurre por la Vía Verde del Pas, uno de los recorridos ciclistas más agradables de Cantabria, el antiguo ferrocarril, esta  completamente asfaltado, acompaña durante muchos kilómetros al río Pas atravesando varias  estaciones restauradas, puentes históricos y localidades como Puente Viesgo antes de dirigirse hacia El Astillero. se completara la llegada a Santander utilizando carriles bici urbanos o incluso cruzando la bahía en la tradicional embarcación que conecta Somo con la capital cántabra.
Aproximadamente 155 kilómetros transcurren por vías verdes o caminos acondicionados, mientras que el resto combina carreteras secundarias, pistas y carriles bici, la ruta resulta cómoda para el cicloturismo, para los ciclistas que prefieran evitar la ascensión a la Cordillera Cantábrica, también existe la posibilidad de utilizar la línea de FEVE entre Dosante-Cidad y Cantabria.

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