Hoy, esas locomotoras y vagones, han sido sustituidos por bicicletas, senderistas y familias que buscan naturaleza, tranquilidad y una buena dosis de aventura, con un recorrido principal se extiende a lo largo de 22 km, aunque puede ampliarse gracias a sus ramificaciones en forma de “Y”.
Es una ruta accesible, asfaltada y bien señalizada, perfecta para recorrerla sin prisa, se atraviesan túneles excavados en la roca, se cruzan antiguos puentes ferroviarios y se descubren vertiginosos desfiladeros, todo ello enmarcado por una vegetación exuberante y calizas de más de 3000 millones de años.






































